Imagínate que tu cubierta empieza con pequeñas manchas de humedad. No parece grave… hasta que un día tienes goteras, tienes que parar la actividad y el arreglo cuesta mucho más de lo que pensabas.
La mayoría de esos problemas vienen de una decisión que se tomó años antes: qué sistema de impermeabilización se eligió.
En este artículo vamos a ver, de forma sencilla, poliurea vs tela asfáltica, para que entiendas:
- En qué se diferencian.
- Cómo afecta cada una a la durabilidad de la impermeabilización.
- Qué mantenimiento de cubiertas vas a necesitar con cada sistema.
Y al final te contaré el truco que usan muchos profesionales para no equivocarse al elegir sistema.
¿Qué es la poliurea y qué es la tela asfáltica?
Poliurea: una membrana continua sin juntas
Es un recubrimiento líquido que se proyecta sobre la superficie y en segundos forma una capa elástica, continua y completamente impermeable. No lleva juntas ni solapes, se “fusiona” con la cubierta y se adapta a casi cualquier forma: pendientes, encuentros, rincones, pasos de instalaciones…
La poliurea es un polímero elastomérico muy resistente, pensado para soportar cambios de temperatura, productos químicos, abrasión y desgaste continuo, algo clave en cubiertas industriales.
Tela asfáltica: láminas con solapes y soldadura
Es una lámina prefabricada, basada en productos bituminosos (derivados del petróleo), que se coloca en rollos sobre la cubierta. Se va uniendo por solapes, normalmente con soplete, para formar la barrera impermeable.
Es un sistema muy usado desde hace años en terrazas y cubiertas planas, pero al depender de solapes y puntos singulares (sumideros, petos, encuentros) es más sensible a errores de colocación y al paso del tiempo.
Poliurea vs tela asfáltica: principales diferencias
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Continuidad y riesgo de filtraciones
- Poliurea: crea una membrana continua, sin juntas ni solapes. Esto reduce muchísimo los puntos débiles por donde puede entrar agua.
- Tela asfáltica: funciona bien cuando está bien ejecutada, pero depende de muchos solapes y remates. Con los años, esos puntos pueden abrirse, cuartearse o despegarse.
Cuantas más juntas tiene un sistema, más posibilidades hay de que la impermeabilización pierda durabilidad.
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Adaptación a formas complicadas
Si tu cubierta tiene:
- Múltiples pendientes.
- Maquinaria apoyada.
- Voladizos, pilares, claraboyas…
La poliurea se adapta muy bien porque se proyecta in situ y “abraza” todos esos elementos como si fuese una piel.
Con tela asfáltica, cada cambio de plano o de pieza supone cortes, solapes nuevos y más puntos delicados que vigilar.
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Tiempo de aplicación y puesta en servicio
La poliurea tiene un curado muy rápido: se puede pisar y poner en servicio en poco tiempo, algo muy útil en naves o negocios donde no puedes permitirte tener la cubierta “parada” muchos días.
La tela asfáltica requiere más pasos, más mano de obra y, según el sistema, puede necesitar protecciones adicionales (por ejemplo, pavimentos o grava encima), lo que alarga la obra.
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Coste inicial vs coste total
- Tela asfáltica suele tener un coste inicial más barato por metro cuadrado.
- Poliurea suele ser más cara al principio, pero su mayor vida útil y el poco mantenimiento que requiere hacen que el coste total a largo plazo sea muy competitivo.
Este punto es clave y lo recuperaremos al final, porque aquí está el “truco” que usan los profesionales.
Durabilidad de la impermeabilización
No depende solo del material, pero el material marca una gran diferencia.
Vida útil típica
- La poliurea está pensada para ambientes agresivos: cambios bruscos de temperatura, radiación solar intensa, productos químicos, tránsito peatonal o incluso de vehículos ligeros. Esto hace que su vida útil sea muy alta cuando está bien aplicada.
- La impermeabilización asfáltica es más sensible al calor, al frío intenso y a la radiación UV. Algunas fuentes hablan de durabilidades bastante limitadas si no se protege o mantiene bien.
En Aislamientos La Mancha destacamos precisamente que la poliurea se utiliza cuando se busca una solución muy duradera, no algo “provisional”.
Cómo envejecen
En poliurea, lo normal es que la membrana conserve su elasticidad y su adherencia durante años, soportando dilataciones y pequeños movimientos de la estructura sin abrirse.
En tela asfáltica, con los años puede haber:
- Grietas en zonas expuestas.
- Despegues en solapes.
- Degradación por exposición directa al sol si no está bien protegida.
Por eso, si te preocupa mucho la durabilidad de la impermeabilización, la poliurea suele ser la opción preferida en cubiertas exigentes.
Mantenimiento de cubiertas: qué exige cada sistema
Aquí entra en juego tu día a día: ¿Qué tendrás que hacer cada año para que la cubierta siga funcionando bien?
Mantenimiento de cubiertas con poliurea
En general, con poliurea el mantenimiento de cubiertas se centra en:
- Revisiones visuales periódicas (1 vez al año).
- Limpieza de hojas, suciedad y elementos que puedan obstruir los desagües.
- Reparar golpes puntuales si ha habido un impacto muy fuerte.
Al no tener juntas ni solapes, hay menos puntos conflictivos que revisar.
En muchos proyectos, empresas especializadas en poliurea como Aislamientos La Mancha planificamos la cubierta precisamente para reducir al mínimo las intervenciones futuras: pendientes bien resueltas, puntos singulares bien tratados y una membrana continua.
Mantenimiento de cubiertas con tela asfáltica
Con tela asfáltica hay que prestar atención a:
- Solapes entre láminas: buscar levantamientos, burbujas o fisuras.
- Encuentros con petos, chimeneas y elementos pasantes.
- Roturas por punzonamiento (por ejemplo, por apoyar objetos punzantes o instalar maquinaria sin protección).
A menudo, el mantenimiento implica colocar parches, volver a sellar zonas o incluso añadir una nueva capa encima cuando la anterior está muy degradada.
¿Cuándo compensa elegir poliurea y cuándo tela asfáltica?
Casos donde la poliurea suele ser la mejor opción
La poliurea suele ser especialmente interesante cuando:
- La cubierta es industrial o de un edificio donde una filtración puede ser muy costosa (paradas de producción, daños en stock, equipos, etc.).
- La geometría es complicada: muchas penetraciones, maquinaria, estructuras metálicas…
- Se necesita una alta durabilidad y un mantenimiento mínimo.
- Hay mucho tránsito (personas, mantenimiento frecuente o incluso vehículos ligeros).
En Aislamientos La Mancha, por ejemplo, recomendamos poliurea pura en la mayoría de casos donde se buscan soluciones de larga duración en cubiertas y terrazas.
Casos donde se sigue usando tela asfáltica
La tela asfáltica sigue presente en:
- Pequeñas cubiertas con bajo uso.
- Obras donde el presupuesto inicial es muy limitado y se prioriza el coste inmediato frente al coste total.
- Rehabilitaciones sencillas donde ya existe tela asfáltica y se hace una reparación parcial.
En estos casos, es especialmente importante ser muy cuidadoso con la ejecución y reservar una partida para mantenimiento de la cubierta en los próximos años.
El “truco” de los profesionales al elegir sistema
Los profesionales comparamos el coste total a 15–20 años, sumando:
- Coste de la primera instalación.
- Coste de reparaciones y mantenimientos.
- Coste de paradas, filtraciones y daños si el sistema falla.
Cuando haces este cálculo completo, la poliurea suele salir muy bien parada en cubiertas donde la durabilidad de la impermeabilización y la seguridad frente a filtraciones son críticas. Y ahí es donde contar con especialistas en poliurea, como Aislamientos La Mancha, marca una gran diferencia en el diseño y ejecución del sistema.





